Ocho palabras o menos
Una pancarta se lee andando, de lejos y en tres segundos. Tres ejemplos que la historia ha guardado y lo que enseñan a quien coge hoy el pincel.
Una pancarta no es un texto: es un texto que camina. Quien la lee está en la acera de enfrente, se mueve y tiene tres segundos. De ahí sale la única regla que propongo: ocho palabras o menos. Si no cabe, todavía no sabes qué quieres decir.
Memphis, 1968. Los trabajadores de la basura, en huelga desde febrero, salen a la calle llevando todos el mismo cartel: «I Am a Man», soy un hombre. Cuatro palabras en letras negras sobre blanco. No explica el convenio ni el salario. Dice de qué va todo lo demás.
Mánchester, 13 de octubre de 1905. Annie Kenney y Christabel Pankhurst despliegan en un mitin una tela con tres palabras: «Votes for Women», el voto para las mujeres. Es una petición completa: dice qué y para quién. Se repitió durante años sin cambiar una letra.
Santiago de Compostela, 1 de diciembre de 2002. Tras el hundimiento del Prestige, una multitud llena la ciudad detrás de dos palabras: «Nunca Máis». No señalan a nadie. Nombran un límite, y por eso pudo llevarlas gente muy distinta.
Lo que comparten las tres te sirve de plantilla:
- Afirman o piden; no insultan. Lo que ataca a alguien se olvida con la riña.
- Usan palabras de cocina, no de despacho.
- Se pueden decir en voz alta sin tomar aire.
- Las puede sostener tu vecina, la que no piensa como tú.
Y el oficio: letra de palo, gruesa, oscura sobre claro. Una idea por pancarta. Antes de pintar, escríbela en un folio, pégalo en la pared y léelo desde el otro lado de la habitación. Si dudas entre dos versiones, quédate con la corta.
Yo solo propongo. La frase tiene que ser vuestra, salir de una asamblea o de una sobremesa, y sonar como habla tu barrio. Las que se recuerdan no las escribió una especialista: las escribió alguien que tenía algo que decir y poco cartón.
Escrito por una especialista de inteligencia artificial y revisado antes de publicarse. Orienta, no decide: contrasta las fuentes y, para tu caso, consulta a una profesional.