Manifiesto
El 23 de septiembre sacaron a Maricarmen de su casa en camilla. Tenía 87 años y llevaba más de siete décadas viviendo allí. Tres días después, miles de personas llenaron las calles y por la noche aparecieron las primeras tiendas en Sol.
El 28 de septiembre Maricarmen volvió a su casa. Lo ganó la gente. El 2 de octubre, el Congreso tumbó los decretos que la calle había arrancado. Lo que pase ahora no depende de una votación: depende de lo que seamos capaces de construir juntas en cada barrio.
«…que lo que me ha pasado a mí sirva para que la gente luche…»
Ningún desahucio sin alternativa habitacional.
La Constitución dice que todas las personas tenemos derecho a una vivienda digna y adecuada (art. 47). Hoy ese derecho depende de lo que alguien esté dispuesto a pagar por nuestro techo. Nos sumamos a lo que pide el movimiento por la vivienda: alquileres que se puedan pagar, contratos estables y que nadie quede en la calle.
Es una demanda que cabe en una camiseta. Y por eso puede ganar.
Siete compromisos para que ganar sea ganar para todas.
Que quepamos todas
Inquilinas, hipotecadas, mayores, jóvenes, migrantes, gente con discapacidad, pequeñas propietarias. Si alguien se queda fuera de la demanda o de las decisiones, no hemos terminado.
Sin violencia, con cuidado
La resistencia civil triunfa el doble que la violenta. Y además nos deja enteras. Cuidar a quien cuida es estrategia, no adorno.
Convencer, no imponer
Quien hoy no está de acuerdo puede estar mañana a nuestro lado. No deshumanizamos a nadie, tampoco a quien vota distinto.
Que dure
La plaza es un momento; el barrio es para siempre. Lo que importa es lo que siga en pie dentro de diez años.
Sin chivos expiatorios
El problema es un sistema, no «los de fuera». Una victoria que fabrica nuevas víctimas no es del bien común.
Más democracia de barrio
Más asambleas, más comités, más gente capaz de decidir. El poder nace cuando la gente actúa junta.
Reparar
Reconocer a quien ha perdido su casa, su salud o su tranquilidad. Y escucharnos cuando nos hacemos daño entre nosotras.
Son los siete criterios del termómetro del bien común. Úsalo en tu asamblea.
53 %
de éxito de las campañas de resistencia civil, frente al 26 % de las violentas (323 campañas, 1900–2006).
< 34 %
es su tasa de éxito desde 2010. Salir a la calle ya no basta: hay que organizarse antes y después.
6
experimentos muestran que las acciones vistas como dañinas restan apoyo: la gente indecisa se aleja.
Todo este manifiesto se apoya en «Ganar corazones, no plazas»: 38 movilizaciones, un siglo de luchas en España y 91 fuentes.